¿Tienen consciencia los Zombis?

 

En Castellano más pá abajo

Do zombis possess consciousness?zombie1

Cognitive scientist Daniel Dennet hypothesizes that, by some mutation, a human being could be born that does not have “consciousness” but nevertheless acts exactly like a human being. This sort of animal is called a “zombie” in thought experiments in the philosophy of mind. This new animal would reproduce just as any other human and eventually there would be more of these zombies, because natural selection would favor them, since their design is a bit simpler. Eventually all “humans” would die out. So therefore, it is most likely that human beings (as we see them today) are actually zombies, who nevertheless insist they are conscious. It is impossible to know whether we are all zombies or not. Even if we are all zombies, we would refuse to believe it. And a small minority that were not zombies would probably think they were too, through social pressure and fear.

¿Tienen consciencia los zombis?
El científico cognitivo Daniel Dennett ha formulado una hipótesis en la cual, por alguna mutación, un ser humano nazca sin “consciencia”, pero sin embargo actúa exactamente igual que los demás. Este tipo de animal nuevo se llama “zombi” en experimentos sobre el pensamiento en la filosofía de la mente. Este animal se reproduce al igual (o más) que cualquier otro ser humano y, finalmente, habría una mayoría de estos zombis, porque la selección natural los favorecería, ya que su diseño es más sencillo. Pasado un tiempo, todos los “humanos” morirían, por perder el entorno necesario para la reproducción natural. Por lo tanto, lo más probable es que los seres humanos (como los vemos hoy en día) son en realidad zombis, los cuales, sin embargo, insisten en que son conscientes. Es imposible saber si somos todos zombis o no. Incluso si todos fuéramos zombis, lo negaríamos. Y la pequeña minoría de humanos restantes que no son zombis, probablemente pensaran que lo sean, por presión del entorno, por confusión y miedo.

¿Hasta qué punto hay que ir con la corriente, vivir y dejar vivir?

Adapted from Wikipedia – Consciousness – Chinese Room

Advertisements

La meditación sensorial y el umbral de consciencia

Will in pool cropEn la novela American Rust (Óxido Americano, Philip Meyer 2009), hay una escena en la que se describe nuestro antihéroe Billy Poe en una jornada de caza en solitario. La espera del paso de un ciervo por el claro del bosque significa tener que mantenerse inmóvil. Rifle en ristre, Billy entra en una especie de trance, todo su persona en ralentí, el corazón desacelerado al mínimo necesario para mantener el flujo sanguíneo, la respiración reducida a menos de un susurro, todos los músculos relajados, la mente apagada con excepción de lo puramente sensorial. Olfato, oído y visión no aumentadas sino priorizadas ya que no hay distracciones verbales: no hay pensamiento.

La meditación puede tomar muchas formas y no es del todo necesario practicarla con las piernas cruzadas, la columna vertebral en línea con el centro de la tierra, las palmas hacia los cielos. Puedes encontrar tiempo en tu vida diaria para desconectarte de tus pensamientos y para arrear el artilugio directamente desde el disco duro; es decir, permitirte que las imágenes y semillas de intuición broten y te lleguen libremente del inconsciente, la sombra. Hay abundantes actividades que proporcionan un relajante efecto parecido, incluso la pesca contemplativa o la construcción de un muro, desyerbar el jardín o remover una deliciosa mermelada al fuego lento; pero deben ser tareas que no necesitan de procesos de pensamiento de ninguna clase, aunque tampoco hace falta que sean totalmente triviales. Eso sí, serán tareas que puedan llevarse a cabo en piloto automático. La mente aplacada, casi en blanco. La meditación es sobre todo aprender a apagar un ratito la mente parlanchín para que puedas sentir sin interrupción. Por decirlo de otra manera, pensar sin palabras.

Hay mucha gente que confiesa que les gusta conducir. La conducción puede proporcionar sesiones de meditación menores cuando las condiciones del tráfico exigen poco la toma de decisiones. Simplemente vas con el flujo, a menos que a la vez que manejas el volante trates de recoger un arroz con salsa con una cuchara de plástico de una bandeja de aluminio en precario equilibrio sobre el regazo. Mientras conduces, los cinco -o más– sentidos, resplandientes en sus vaqueros blancos, camiseta en jarras, cinturón de cuero marrón y gafas de espejo, te vigilarán el umbral de la consciencia, Alicia, cuando bajas por la boca de la madriguera.

Es esencial permitir que las imágenes y sentimientos aparezcan libremente, y no encerrarlos protestando bajo la escotilla. Descartar o despistarlos es una receta para la negación, una indicación que los estás juzgando o esquivando: es decir les pones trabas. Puedes discutir con ellos más tarde si eres de carácter argumentativo, pero primero hay que dejarles contarte lo suyo.